Alemania humilla a Brasil con una goleada histórica.
Los germanos sometieron a los de Felipe Scolari al peor correctivo en una semifinal en la historia de los mundiales.
El estadio de Mineirao revivió la versión moderna y más cruel del histórico Maracanazo. Sesenta y cuatro años después de que Uruguay humillara a Brasil en su propia casa, la selección alemana de Joachim Löw sometió a los de Felipe Scolari al peor correctivo en la semifinal de un Mundial.
A Alemania le bastó media hora, en la primera mitad, para barrer a Brasil del partido. El juego combinativo y poder ofensivo de los germanos se convirtió en un cócktel peligroso ante las lagunas defensivas de los de Felipe Scolari.
La baja de Neymar había condicionado anímicamente a los brasileños en los días previos al encuentro, pero ni la ausencia del azulgrana ni la del líder de la defensa, Thiago Silva, no bastaron para justificar la mala imagen mostrada por los anfitriones. 

Pasarán décadas antes de que los brasileños superen la humillación a la que les sometió Alemania ante un estadio lleno hasta la bandera, que tras el descanso, y con el 0-5 ya en el marcador, se quedó casi en media entrada.
Los primeros minutos de Brasil no hacían presagiar la catástrofe. Impregnados por la impronta de sus dos jugadores ausentes, los brasileños arrancaron con intensidad y sometiendo a presión a Alemania. Sin embargo, los germanos siguieron a lo suyo, el toque, la velocidad de balón y la verticalidad.
Los primeros minutos de Brasil no hacían presagiar la catástrofe. Impregnados por la impronta de sus dos jugadores ausentes, los brasileños arrancaron con intensidad y sometiendo a presión a Alemania. Sin embargo, los germanos siguieron a lo suyo, el toque, la velocidad de balón y la verticalidad.





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